River y Boca, de la ilusión al desencanto: el Mundial de Clubes que expuso las miserias del fútbol argentino
Los dos gigantes del país se despidieron en fase de grupos del torneo más importante a nivel clubes. River cayó ante el Inter con expulsiones y escándalo, mientras que Boca empató con un equipo amateur. El adiós de Franco Mastantuono, la supremacía brasileña y un papelón que deja al fútbol argentino en deuda.
El sueño duró poco. River Plate cerró su articipación en el Mundial de Clubes con una dura derrota por 2-0 ante el Inter de Milán de Lautaro Martínez en Seattle. Los goles de Francesco Esposito y Alessandro Bastoni marcaron el destino de un equipo que terminó con nueve jugadores por las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel. Con este resultado y la goleada de Monterrey a Urawa Reds, el Millonario quedó eliminado en fase de grupos.
La actuación del equipo de Marcelo Gallardo fue de más a menos. Tras una victoria inicial frente a Urawa, un empate con sabor a poco ante Monterrey y la caída frente al equipo italiano lo dejaron tercero del Grupo C. Lejos de la expectativa, River no pudo aprovechar su condición de cabeza de serie, y su eliminación se vio agravada por un cierre cargado de frustración, empujones y tarjetas rojas.
Uno de los momentos más emotivos lo protagonizó Franco Mastantuono, quien jugó su último partido con la camiseta de River. El juvenil de 17 años, vendido al Real Madrid por 45 millones de euros, se quebró en lágrimas al salir del campo. Su despedida, cargada de emoción, simboliza tanto el talento exportado como la falta de un proyecto sostenible en el tiempo.
En paralelo, Boca Juniors también se despidió del torneo en la fase de grupos, tras empatar 1-1 con el modesto Auckland City, cuyo gol fue obra de un maestro de escuela. Si bien el equipo de Miguel Ángel Russo había dejado buenas sensaciones ante Benfica y Bayern Múnich, el papelón ante el equipo amateur neozelandés tiró por tierra cualquier mérito previo.
Ambos gigantes quedaron fuera de los octavos de final, mientras que los cuatro equipos brasileños (Palmeiras, Flamengo, Fluminense y Botafogo) avanzaron con autoridad. Incluso el Inter Miami de Messi logró meterse entre los 16 mejores. Sudamérica dijo presente gracias a Brasil, mientras Argentina se quedó sin representantes y con una imagen golpeada.
A nivel disciplinario, el fútbol argentino también se destacó... pero por lo negativo. De las diez expulsiones del torneo, cinco fueron para jugadores de equipos argentinos. La falta de control emocional, sumada a la impotencia futbolística, dejó una imagen preocupante en un escenario global.
Gallardo y Russo deberán rearmarse de cara a lo que viene. River jugará el Clausura desde el 13 de julio y en agosto enfrentará a Libertad por la Copa Libertadores. Boca, en tanto, buscará sumar en el torneo local y en la Copa Argentina para no perder su boleto a la próxima Libertadores.El Mundial de Clubes dejó más preguntas que respuestas para el fútbol argentino. ¿Es hora de revisar el modelo de competencia local? ¿De apostar al desarrollo sostenido y no sólo a la venta de promesas? Lo cierto es que la imagen internacional quedó golpeada y el regreso a casa deja sabor a fracaso.


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