Peyton Stearns venció a Naomi Osaka en Roma, pero terminó al borde del colapso: calambres, vómitos y una muestra brutal de entrega
El WTA 1000 de Roma fue testigo de una de esas historias que recuerdan por qué el tenis es también una batalla física y emocional. La estadounidense Peyton Stearns, de 22 años, eliminó este lunes a la exnúmero uno del mundo, Naomi Osaka, en un verdadero partidazo que duró casi tres horas y la dejó literalmente al límite.El resultado, un 6-4, 3-6 y 7-6(4), no cuenta todo: Stearns terminó el encuentro con calambres en las piernas, visiblemente descompuesta, y vomitando al costado de la silla del umpire. Aun así, se llevó la victoria con coraje puro.
“Lo único que pensaba durante el tie-break era en no vomitar en la cancha”, confesó después. “Fui por todo. Hacía tiempo que no me exigía tanto. Hoy me pasé de mis propios límites”.
Un esfuerzo extremo
En el tercer set, Osaka quebró temprano y parecía encaminar el triunfo. Pero Stearns reaccionó con dos quiebres seguidos, y aunque volvió a perder su servicio, resistió como pudo: salvó cinco break points en un game crucial, llevó el partido al tie-break y cerró con cinco puntos seguidos para sellar su mejor victoria del año.
Ese final fue más de voluntad que de táctica. El calor, el desgaste físico de los últimos días y la exigencia del partido dejaron a Stearns en un estado de agotamiento extremo. Su cuerpo le pasó factura. Pero su mentalidad la sostuvo en pie.
Una semana intensa
El triunfo ante Osaka no fue un hecho aislado. Días antes, ya había vencido a Madison Keys en otro maratón a tres sets. Y no conforme con eso, horas después de ese partido, volvió a la cancha para jugar dobles junto a Daria Kasatkina: ganaron en sets corridos.
La escena se repitió este lunes. Apenas concluyó su dramático triunfo frente a Osaka, volvió a salir a jugar dobles, ahora por octavos, frente a las favoritas Gabriela Dabrowski y Erin Routliffe. Sin descanso.
Lo que viene
En cuartos de final del cuadro individual, Stearns se enfrentará ahora a la ganadora del duelo entre Danielle Collins y Elina Svitolina. Difícil imaginar cómo estará físicamente. Pero si algo dejó claro esta semana en Roma, es que su umbral del dolor está muy por encima del promedio.

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